Articulos de opinión. Brasil crea fuerza especial para controlar inmigración

Brasil crea fuerza especial para controlar inmigración en Acre

ARTICULO OPINIÓN PRENSA DIGITAL VER

 Viernes, 12 de abril de 2013
Inmigrantes en Acre

El gobierno de Brasil creará una fuerza especial para hacer frente a la oleada de inmigrantes en el estado de Acre.

La decisión se produce después de que el gobierno de ese departamento amazónico declarara emergencia social por la creciente afluencia de inmigrantes en dos ciudades cercanas a la frontera con Bolivia y Perú.

Los inmigrantes, procedentes principalmente de Haití, están siendo atraídos a las ciudades de Brasileia y Epitaciolandia por los informes de la creciente economía del país y las oportunidades de empleo debido al próximo Mundial del Fútbol 2014.

El gobierno de Acre aseguró que no puede hacer frente a la emergencia sin más ayuda federal.

El corresponsal de la BBC en la pequeña localidad de Brasileia, Joao Fellet, aseguró que debido a las vastas fronteras es difícil detener el flujo de inmigrantes, también procedentes de Senegal, Nigeria y República Dominicana.

Estado brasileño declara “emergencia” por inmigración

 Jueves, 11 de abril de 2013

Un gobierno estatal en el noroeste de Brasil declaró una “emergencia social” después de que más de 1.000 inmigrantes ilegales cruzaron la frontera desde Bolivia en las últimas semanas.

El ministro de Justicia del estado de Acre, Nilson Moura, dijo que los inmigrantes proceden de lugares tan lejanos como Bangladesh y Nigeria, pero que la mayoría era de Haití.

El funcionario aseguró que Acre se había convertido en una ruta internacional controlada por contrabandistas.

Agregó que 1.300 inmigrantes estaban detenidos en un centro con capacidad para 200 y que existía preocupación por la escasez de agua y enfermedades.

El gobernador del estado quiere que el gobierno federal del país ayude a frenar el ingreso de inmigrantes y que provea ayuda para los que ya ingresaron a Brasil.

Brasil: reunión de emergencia por oleada de inmigrantes indocumentados

Foto de archivo de inmigrantes haitianos en Acre

El gobierno brasileño convocó una reunión de emergencia ante la llegada masiva de inmigrantes indocumentados, la mayoría haitianos, desde la vecina Bolivia.

El secretario de Justicia del estado amazónico de Acre, Nilson Moura, dijo que en los últimos días han llegado más de mil inmigrantes indocumentados.

Además de haitianos, también hay ciudadanos de otros países como Bangladesh o Nigeria.

El gobierno del estado de Acre declaró el estado de “emergencia social” donde, según el secretario de Justicia, 1.300 inmigrantes están en un centro con capacidad para 200. Además, existe preocupación por la escasez de agua y la posibilidad de que se propaguen enfermedades.

Según Moura, Acre se ha convertido en una ruta internacional controlada por contrabandistas que operan en la selva amazónica.

Desde el terremoto de Haití en 2010, se ha incrementado considerablemente el flujo de inmigrantes haitianos que llegan a Brasil. Muchos de ellos acaban trabajando en la construcción, en ocasiones en obras relacionadas con la Copa del Mundo de Río de Janeiro de 2014 y las Olimpiadas de 2016.

Los náufragos haitianos a las puertas de Brasil

Joao Fellet

BBC Brasil, Brasilia Jueves, 29 de marzo de 2012

Duermen en las calles y en las plazas de la ciudad amazónica de Iñapari, en Perú, a la espera de que el gobierno de Brasil los acoja. Su viaje comenzó a muchos kilómetros de allí, en Haití. Y su espera dura ya 77 días.

Son al menos 273 los inmigrantes haitianos que aguardan en ese punto de la frontera.

Haitianos en Perú

Los inmigrantes llevan más de 70 días en la ciudad de Iñapari y esperan que la frontera se abra en abril.

Estaban en camino a Brasil cuando el 12 de enero pasado las autoridades anunciaron su intención de poner orden en el flujo de haitianos que ingresan a ese país.

El Consejo Nacional de Migración (CNIG por sus siglas en portugués) decidió que la embajada brasileña en Puerto Príncipe otorgaría visas de trabajo por mes a un centenar de haitianos que quisieran vivir en el gigante sudamericano.

Mientras, la Policía Federal comenzó a cerrar el ingreso en las fronteras a los haitianos sin visado.

Los 273 haitianos de Iñapari -de 1.500 habitantes y fronteriza con el municipio de Assis Brasil, en Acre- se encuentran en esa situación: salieron de Haití sin permiso y viajan sin visa.

Para llegar a la frontera, el grupo ha hecho un largo viaje que partió de la capital haitiana, Puerto Príncipe. El peregrinar comenzó con un vuelo con destino a la República Dominicana, seguido de otro a Panamá y otro más a Ecuador.

Desde Quito, la capital ecuatoriana, los haitianos fueron a Colombia en autobús y, finalmente, a Perú, donde se dirigieron hacia la frontera con Brasil. La travesía duró cuatro días y se consumió la mayor parte del dinero que cargaban los inmigrantes. Algunos dicen haber gastado unos US$5.000 en el camino.

Ducha por plata

“No sabía que la frontera estaba cerrada, pensé que la cruzaría en el mismo día”, le dijo a BBC Brasil Guerbem Saint-Germain, de 24 años.

“Me gasté todo mi dinero en el viaje, e incluso, si quisiera, no podría volver a Haití”.

Guerbem, que trataba de llegar a Sao Paulo, ha estado durmiendo en la glorieta de la plaza central de Iñapari con decenas de conciudadanos, en su mayoría hombres.

“Me gasté todo mi dinero en el viaje, e incluso, si quisiera, no podría volver a Haití.”

Guerbem Saint-Germain

El grupo también está conformado por alrededor de 20 mujeres y niños que fueron alojados por los residentes locales en sus casas o almacenes.

El resto duerme en toda la ciudad, bajo cualquier cobertura que los proteja de las frecuentes lluvias que caen sobre la región y que inundaron Iñapari hace dos semanas.

Según Guerbem, la comida que le llega al grupo es donada por asociaciones solidarias de Assis Brasil. Él se queja de que lo difícil que es poder acceder a un baño, ya que los habitantes de la ciudad peruana les cobran para usar sus duchas.

“Les pido a los brasileños que vengan a ayudarnos, porque no podemos aguantar más”.

“Jefes de hogar”

Por hablar español, Mason Facius Etienne fue elegido como líder del grupo y encargado de representar a todos en las negociaciones.

Etienne señaló que las autoridades peruanas se habían comprometido a interceder por ellos ante el gobierno brasileño. En la última reunión, dice, le aseguraron que la frontera estaría abierta a principios de abril, pero añade que compromisos anteriores no se cumplieron.

Según Etienne, la mayor parte del grupo está formado por jefes de hogar. Dado que no han trabajado por casi tres meses, dice, los familiares que dependen de ellos en Haití también están siendo perjudicados.

“Hay familias allá que están alquilando sus propias casas porque no tienen otros ingresos. Aun así tenemos fe, porque nos dijeron que en Brasil había trabajo para nosotros. Si hubiese trabajo en Haití no me habría ido”.

Etienne agrega que entre sus compañeros hay muchos trabajadores calificados como carpinteros, electricistas, maquinistas y mecánicos. Con la esperanza de entrar, varios están tomado clases de portugués con un profesor de Brasil Assis que se ofreció como voluntario para ayudarlos.

Control fronterizo

Según el Ministerio de Justicia de Brasil, hay cerca de 4.000 inmigrantes haitianos en ese país.

Con la entrada en vigencia de la nueva normativa, el gobierno trató de ordenar el flujo de haitianos en suelo brasileño, según las palabras del ministro José Eduardo Cardozo

Mason Facius EtienneMason Facius Etienne dice que los afectados por la situación no solo son ellos, sino también los familiares que esperan dinero en Haití.

“No podemos aceptar que la situación no tenga absolutamente ningún control”, dijo en ese momento.

También dijo que, con la medida, los haitianos serían menos vulnerables a la acción de los intermediarios (también llamado coyotes) que cobran por transportar inmigrantes sin papeles, a menudo sometiéndolos a riesgos y condiciones degradantes.

Aunque la resolución dice tener en cuenta razones humanitarias, debido al “empeoramiento de las condiciones de vida de la población haitiana tras el terremoto” de 2010, la medida fue criticada por activistas de derechos humanos, que la califican como un intento del gobierno para restringir la entrada de los haitianos.

Según Camila Asano, la coordinadora de la ONG de derechos humanos Conectas, la medida no tuvo en cuenta a los haitianos que se encontraban en viaje cuando se aprobó y los dejó en una situación de “extrema vulnerabilidad”.

Asano dice que, además de los haitianos en Iñapari, hay otros cientos que esperan la regularización de su situación migratoria en la ciudad de Tabatinga, en el Amazonas brasileño.

“Las condiciones dramáticas, como la realidad actual de Haití, requieren de respuestas rápidas y de apoyo. Es posible que más de 400 personas hayan quedado al margen de una política que el gobierno anunció hace dos meses como una medida innovadora en la búsqueda de una solución humanitaria”, señala Asano.

La activista quiere que el gobierno informe cómo está divulgando los detalles de la nueva normativa a los posibles beneficiarios en Haití.

Según un portavoz del Ministerio de Justicia, la cuestión de los haitianos sin visado en Tabatinga está siendo discutida por gobierno. En cuanto a los haitianos en el Perú, Brasilia señala que pueden buscar a las representaciones diplomáticas brasileñas en ese país para tratar de obtener una visa.

Dificultades burocráticas

En una visita a Haití realizada el pasado febrero, BBC Brasil supo que el 30% de la cuota de visas previstas por la nueva ley se concedió en su primer mes de entrada en vigencia.

De acuerdo a la embajada de Brasil en Puerto Príncipe, se ha producido una gran demanda de visas por parte de los haitianos, pero los requisitos burocráticos adicionales obstaculizan la concesión de más permisos.

Para solicitar una visa, el interesado debe tener un pasaporte al día, ser residente en Haití (hecho que debe ser demostrado por el certificado de residencia) y presentar un certificado de buenos antecedentes.

Con todos los documentos en la mano, debe pagar US$200 por la visa.

El sueño americano es ahora brasileño

Gerardo Lissardy, Brasil

El peruano Carlos Raimundo Claros aún recuerda la oferta de “un trabajo bien remunerado” que lo trajo a Brasil hace cerca de tres años.

La promesa venía de un traficante de inmigrantes, relata, pero apenas su autobús llegó desde Lima a Sao Paulo entendió que lo habían engañado: lo dejaron frente a un hotel, para que se las arreglase como podía sin hablar portugués ni conocer la gran ciudad.

“Uno tiene que sacrificarse cuando es ilegal”, comenta Claros.

En su nuevo destino vivió la explotación, trabajando en la costura hasta 15 horas diarias, durmiendo poco. Pero al final pudo regularizar sus papeles y encontró un empleo mejor con el hilo y la aguja en Río de Janeiro.

Hace un año también llegó su esposa a Brasil y ahora ambos sueñan con ahorrar suficiente dinero para volver algún día a Perú, donde los esperan sus hijos.

Su historia es apenas una de las tantas que han engrosado la lista de inmigrantes en los últimos años en Brasil: desde los que llegan a probar suerte como él hasta los que traen títulos universitarios, cada vez más extranjeros apuestan a trabajar en el gigante sudamericano.

Sólo en la primera mitad de este año, la cifra oficial de extranjeros que viven en Brasil en situación regular aumentó 52,5% para alcanzar 1.466.000 personas, en medio de un crecimiento económico en el país que contrasta con la crisis del empleo en Europa y Estados Unidos.

Sumado a la cantidad de brasileños que estaban en el exterior y ahora regresan, el fenómeno ha volcado la balanza inmigratoria del país a cifras positivas luego de dos décadas de saldos negativos.

“Hay más gente entrando a Brasil que saliendo”, explica Helion Póvoa Neto, del núcleo de estudios migratorios de la Universidad Federal de Río de Janeiro.

Aunque muchos extranjeros encuentran aquí las oportunidades laborales que faltan en otros lados, a menudo Brasil también está lejos de ser la tierra prometida de los inmigrantes, como lo muestra la historia de Claros.

“Escasez de talentos”

El secretario brasileño de Justicia, Paulo Abrão, cree que la tendencia migratoria hacia su país va a “permanecer por un buen tiempo”.

Inmigrantes

País 2009 2011
Colombia 6.181 18.925
Bolivia 35.092 50.640
Paraguay 11.229 17.604
Perú 11.314 16.949
Fuente: Ministerio Brasileño de Justicia

Abrão, cuya secretaría procesa los datos de extranjeros en Brasil, apunta que el fenómeno responde a la expansión de la economía local, que tiene una tasa de desempleo de 6%, bastante menor que en países desarrollados.

Por un lado, eso atrajo “una mano de obra extranjera altamente calificada, para trabajar en empresas y universidades con tecnología e innovación”, explica el funcionario a BBC Mundo.

La falta de mano de obra calificada en Brasil fue puesta en evidencia por un estudio de la consultoría RH ManpowerGroup según el cual 14% de las empresas en el país debieron buscar trabajadores en el exterior.

Eso incluye ingenieros, técnicos y gerentes que llegan desde países como Estados Unidos, Argentina, Alemania, Portugal y España.

“Seis de cada 10 empresarios brasileños se enfrentan a una escasez de talentos”, indicó el representante de Manpower en Brasil, Riccardo Barberis, en un comunicado.

La industria petrolera es uno de los sectores de la economía brasileña donde la necesidad de trabajadores calificados es evidente tras el reciente descubrimiento de grandes yacimientos de crudo en el Atlántico.

Ahí es donde proyecta su futuro laboral John Hernández, un peruano que llegó hace más de tres años a Río de Janeiro para hacer la maestría en ingeniería naval.

“Hay muchas oportunidades de trabajo aquí en el área de petróleo”, dice Hernández a BBC Mundo. “Por eso decidí hacer el doctorado y posteriormente buscar una oportunidad de trabajo aquí”.

“El Dorado”

Trabajadores bolivianos en BrasilLos trabajos que realizan muchos inmigrantes son muchas veces mal remunerados y bajo condiciones ilegales.

Pero también hay otro perfil de inmigrantes en Brasil más parecido al de Claros, sin títulos universitarios pero con hambre de oportunidades laborales para mejorar económicamente.

Abrão dice que esa gente viene al país para sustituir también parte de los trabajos que dejaron de hacer los 30 millones de brasileños que salieron de la pobreza y entraron a la clase media en los últimos cuatro años.

“No deja de ser una demanda del país”, comenta.

A su juicio, la proyección internacional que ha ganado Brasil con mega eventos como el Mundial de fútbol 2014 y los Juegos Olímpicos 2016 alienta la entrada de mano de obra extranjera.

Los datos de su cartera dicen que la mayoría de los que entran a Brasil para residir con papeles provienen de Portugal, Bolivia, China y Paraguay. Pero también aumentó la cantidad de inmigrantes de otros países sudamericanos. (Ver cuadro)

Grover Calderón, presidente de la Asociación Nacional de Extranjeros e Inmigrantes en Brasil, sostiene que muchos de los que llegan ven aquí “una especie de El Dorado: un lugar donde encuentran por lo menos trabajo, vivienda, vestido y alimentación”.

“Aquí en Sao Paulo, los hogares pudientes prefieren empleadas domésticas latinas porque les sale más barato, aceptan quedarse en las casas el período integral e incluso les enseñan un idioma alternativo a los hijos”, dice Calderón.

Sin embargo, los trabajos que realizan muchos inmigrantes son muchas veces mal remunerados y bajo condiciones ilegales, incluso degradantes.

Una señal de eso surgió en agosto cuando las autoridades brasileñas descubrieron en Sao Paulo talleres clandestinos de un proveedor de la marca española de ropa Zara con obreros bolivianos y peruanos en condiciones similares a la esclavitud.

Los inmigrantes vivían en el taller, su libertad estaba condicionada y trabajaban hasta 16 horas diarias por salarios inferiores al mínimo. Entre la quincena de personas liberadas había una adolescente de 14 años.

Sin papeles

“Seis de cada 10 empresarios brasileños se enfrentan a una escasez de talentos”

Riccardo Barberis, representante de Manpower en Brasil.

Brasil carece de estimaciones oficiales sobre cuántos inmigrantes indocumentados hay en su territorio, pero el diario O Globo informó en base a organizaciones no gubernamentales que la cifra asciende a 600 mil.

El periódico indicó que si a ellos se suman los que están en situación regular, el total de extranjeros en Brasil ya supera a los dos millones de brasileños que viven en el exterior según datos oficiales (la mitad que hace seis años).

Una señal de que Brasil mira de buena forma esa llegada de extranjeros es el reconocimiento de Abrão de que ejercen “su derecho humano a la migración, de búsqueda de nuevas oportunidades”.

Esta actitud oficial también contrasta con los mayores controles y obstáculos para la llegada de inmigrantes a Estados Unidos y Europa.

Brasil firmó acuerdos con sus socios del Mercosur (Argentina, Paraguay y Uruguay) así como con Chile, Perú, Bolivia y Ecuador para admitir la entrada de ciudadanos de esos países como residentes temporales por hasta dos años, recuerda el funcionario.

Los convenios, agrega, contemplan la posibilidad de que al cabo de ese plazo se solicite una residencia permanente si se cumplen determinados requisitos.

Además, en el año 2009 hubo una ley de amnistía para regularizar a extranjeros en situación irregular.

Pasado vs. futuro

Brasil tiene una tasa de desempleo de 6%, bastante menor que en países desarrollados.

Pero los expertos advierten que las exigencias de esos acuerdos de regularización son tales que muchos quedan afuera. A la ley de amnistía se acogieron unos 47 mil inmigrantes (40% bolivianos), pero se estima que menos de la mitad han conseguido los papeles definitivos hasta ahora.

La burocracia brasileña también está dando señales de estrés.

“Los procesos que antes en el Ministerio de Trabajo demoraban un mes, últimamente están demorando tres o cuatro meses”, señala Calderón.

Abrão reconoce la necesidad de “adaptación de (las) estructuras burocráticas” para responder al mayor flujo de inmigrantes.

En el Congreso brasileño, explica, está en trámite un nuevo estatuto de extranjeros y se prevé la creación de una política nacional de inmigración.

Sin embargo, el proyecto de extranjería descansa hace cerca de dos años en los despachos legislativos y es considerado insuficiente por organizaciones defensoras de inmigrantes.

Brasil fue históricamente un país de inmigrantes, pero en cierto modo este es uno de los ejemplos donde las necesidades presentes del país chocan con su falta de planificación y un pasado reciente distinto.

“(Brasil) se tornó un poco más abierto en los últimos años”, dice Póvoa Neto. “Pero la ley de inmigración viene de la época de la dictadura, entonces dificulta mucho la regularización”.

Compartir: Email this to someonePrint this pageShare on Facebook0Tweet about this on Twitter0Share on LinkedIn0Share on TumblrShare on Google+0Pin on Pinterest0

Deja un comentario